23/04 DÍA DEL LIBRO

 
Quién lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
Miguel de Cervantes

Pérez reverte

Hombres buenos, la última novela de Pérez Reverte es el libro que he elegido para este Sant Jordi. Basado en hechos y personajes reales, narra la aventura de quienes quisieron cambiar el mundo con los libros.

Sinopsis: “A finales del siglo XVIII, cuando dos miembros de la Real Academia Española, el bibliotecario don Hermógenes Molina y el almirante don Pedro Zárate, recibieron de sus compañeros el encargo de viajar a París para conseguir de forma casi clandestina los 28 volúmenes de la Encyclopédie de D’Alembert y Diderot, que estaba prohibida en España, nadie podía sospechar que los dos académicos iban a enfrentarse a una peligrosa sucesión de intrigas, a un viaje de incertidumbres y sobresaltos que los llevaría, por caminos infestados de bandoleros e incómodas ventas y posadas, desde el Madrid ilustrado de Carlos III al París de los cafés, los salones, las tertulias filosóficas, la vida libertina y las agitaciones políticas en vísperas de la Revolución francesa.”

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¿Quién inventó el día del libro?

La idea original de la celebración del Día del libro partió de Cataluña, del escritor, traductor, periodista y editor valenciano Vicente Clavel. Afincado en Barcelona, se dedicó a la difusión de la cultura a través de los libros en la cámara oficial del Libro de Barcelona. El 7 de octubre de 1926 fue el primer día del libro, instaurándose en 1930 definitivamente el 23 de abril, coincidiendo con Sant Jordi el patrón de Cataluña.

Vicente Clavel contribuyó con sus ideas  a que hoy casi todas las personas hispanoamericanas puedan visitar bibliotecas y adquirir libros sin dificultad. A todos y todas nos ha influido en mayor o menor medida el Decreto del Día del Libro de 1926.

Los años 20 del pasado siglo fueron momentos difíciles para divulgar la cultura, instaurar un decreto de fomento de la lectura requería de habilidades personales, sociopolíticas,… sabemos que la obra de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, ayudó al amante de la literatura Vicente Clavel a conseguir su propósito, y así lo hizo, aunque Vicente no estuvo solo en esta andadura, las rosas de Sant Jordi le ayudaron a consolidar la fiesta. Contó también con la imprescindible simpatía y apoyo de los escritores, editores, libreros, bibliotecarios, lectores y personajes singulares de la época.

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